“La única garantía de veracidad es la responsabilidad y la ética del autor” Daniel Merle

Entrevista en QuitarFotos a Daniel Merle por Marcelo Caballero.

Comenzamos la entrevista destacando una frase de Daniel Merle, cofundador del Nano Festival de Fotografía: “La única garantía de veracidad es la responsabilidad y la ética del autor”.

¿Cómo nació la idea de hacer el Nano Festival de Fotografía?

La idea original partió de un desayuno de amigos/as que yo hice después del regreso de uno de mis viajes al Visa pour L’image en Perpignan. Y donde les propuse crear un festival pequeñito que por esas circunstancias se podría llamar Nano Festival (nano proviene del griego vávoc que significa <enano>). Y que sería una especie de celebración muy efímera. Casi una acción, más que un festival.

¿A qué te refieres con “casi una acción”?

Quería evocar un poco la idea de Perpignan donde todo se conecta en el Festival OFF con la parte oficial (Visa pour l’Image). Simplemente caminando entre una sede y la otra.  Incluso en los bares hay muestras, etc. Un poco esa era la idea. Como yo vivo en Palermo (Buenos Aires) pensaba hacerlo en este barrio.


Finalmente, ¿qué pasó?

Bueno, de ese grupo original, quedamos cinco que nos reunimos periódicamente a lo largo de un año y medio tratando de ver la estrategia para comenzar, para lograr un lugar, para hacer las convocatorias. Lo que teníamos claro era que sería un espacio para la fotografía emergente. No para los consagrados. Sabíamos que íbamos a realizar algo distinto a lo que se hacía en Buenos Aires. Y lo queríamos hacer para la gente que no tiene la posibilidad de mostrarlo en un lugar público e importante. Tratar de darles una voz, una pared donde difundir sus fotografías.

¿Cómo se fue materializando la primera edición del festival en el 2011?

Como te dije anteriormente, se constituyó el grupo.  Hicimos algunas reuniones con algunas galerías. Pero era muy díficil congeniar voluntades e intereses de galerías que no estaban asociadas y, además, nosotros no podíamos pagarles absolutamente nada. Esa primera ronda terminó en una frustración. Recuerdo que un amigo empresario me dijo que antes de poder vender una idea a alguien que nos patrocine, teníamos que tener algo:  hacer el festival. Y él sugirió la idea de convocarlo por las redes sociales, para que la gente participara.

Las primeras convocatorias las realizamos en Flickr y allí surgieron los primeros voluntarios. Paralelo a ello, logramos un acuerdo con el Centro Cultural Borges  y nos dieron la sala. Nuestra idea era no cobrar y que la gente participara gratuitamente y al final de la expo, se llevaran su foto de la muestra. Esa idea prevalece hasta el día de hoy.

Finalmente hicimos una convocatoria de autorretratos en una pequeña galería llamada Espacio Ecléctico de San Telmo y tuvo una acogida muy buena y masiva. Inundamos las paredes de fotos y eso nos dio mucho ánimo para seguir.

Luego hicimos una subasta, pidiendo obra a artistas reconocidos. Sin embargo nos fue mal porque no sabíamos hacer subastas y después ideamos una revisión de portfolios, también acudiendo a los amigos y con el poco dinero que reunimos hicimos el primer festival en el C.C. Borges.

 

Fotografía © Nano Festival. Daniel Merle en plena faena en el armado de las exposiciones del festival 2016

¿A qué conclusiones llegaron con la materialización de este primer festival?

Para nosotros fue una experiencia traumática. Teníamos tan pocos recursos que, directamente mandábamos a copiar las fotos y las pegábamos sobre la pared con cinta doble faz. Era una apuesta muy pobre. No podíamos hacer catálogos, ni nada. Pero bueno, el festival salió muy bien pero nosotros salimos muy mal, muy estresados, muy preocupados. Terminamos el festival con el firme propósito de no hacerlo nunca más.

Con esas sensaciones tan negativas, ¿dónde encontraron la fuerza para seguir adelante?

Pasó un tiempo y nos volvimos a encontrar con los fundadores y replantear el asunto. Fue en esos momentos que por medio de un colectivo amigo que se llama Sub, Cooperativa de Fotógrafos, entramos en contacto con la Fundación Arte x Arte. Les hicimos la propuesta, aceptaron y nos cedieron gratuitamente el lugar para los futuros eventos del festival.

Paralelo a ello, comenzamos a armar nuestro sitio web oficial, y empezamos a visualizar la idea de hacer un catálogo. En ese sentido, la fundación nos dio un total apoyo. Teníamos a nuestra disposición 3 grandes salas de exposición y un auditorio. Y a partir de ahí, crecimos muchísimo. Tuvimos una gran acogida por las redes sociales y empezamos a trabajar una importante base de datos con las fotos que nos iban llegando. Así armamos varios tipos de convocatorias. Una,  con un tema masivo que puede participar cualquier persona. Otra con un homenaje a un gran fotógrafo; y una tercera que se llama Nano busca un autor que es un poco dirigido a aquellas personas que tienen un trabajo con alguna articulación y que nos presentan una serie fotográfica. Estuvimos ligados a ellos durante tres años. Aún hoy siguen siendo amigos nuestros, grandes colaboradores del festival.

 

Fotografía © Nano Festival

Como bien dices, el festival fue creciendo mucho cada año; y en esa coyuntura,  el dinamismo de la Dirección del Festival tiene que ser muy importante para que ese crecimiento no decaiga, no?

Nosotros desde un principio teníamos la idea que la Dirección tenía que ser rotativa. Sin embargo, nadie tenía la experiencia de asumirla. Así que los primeros tres festivales, fui el director. Entonces, esa idea original se pudo completar a partir del cuarto festival donde empezamos a rotar la Dirección entre los fundadores; y ahí entramos en contacto con el gestor cultural Gastón Deleau (creador de la Fototeca Latinoamericana < FOLA >).  Él nos ayudó económicamente para hacer el siguiente festival (aparte de un subsidio que habíamos logrado). Algo que en la jerga empresarial se llama: un win, win. En otras palabras, ganábamos por todos lados. Allí empezó nuestra relación con FOLA.

Hicimos la quinta edición del festival en el predio de FOLA, una espectacular instalación de 1.200 m2. construída en menos de un año por Deleau. Y allí también, sufrimos una especie de explosión de audiencia, se multiplicó la participación y la cosa se puso más complicada para nosotros por la responsabilidad que todo ello acarreaba. De esa manera en el ámbito de Buenos Aires, el festival se convirtió en una especie de legitimador de los nuevos valores que surgen en el campo de la fotografía.

Hemos tenido que modificar algunas instancias de nuestra organización para hacer frente a esta responsabilidad. A medida que crecíamos, el festival costaba más caro. A pesar de todo ello, hace dos años, nos vimos la obligación de empezar a cobrar mínimamente una parte del costo que corresponde a las impresiones y montaje a nuestros seguidores. La otra parte la conseguimos con algunos emprendimientos sobretodo de impresión que nos aportan mano de obra y materiales.

¿Han tenido participación o interacción con otros festivales de fotografía latinoamericanos?

Hace dos años fuimos invitados a un festival en Puebla, México para hacer una exposición de una de las muestras del festival. Y yo hace poco viajé para asistir a la Biennal Bogotá 2017 donde hice una presentación y revisión de portfolios. Pero nuestras posibilidades de salir al exterior realmente son muy limitadas porque seguimos siendo pocos con muy pocos recursos económicos.

 

Fotografía © Grete Stern.  Sueño nº 7 Quién Será. De la serie: Los Sueños. Fotomontajes

El festival está dedicado a fotografía emergente, en ese contexto, qué papel tiene la fotografía documental?

Hace dos años hicimos “el fotógrafo homenajeado”; y la convocatoria de homenaje era de Grete Stern enfocado hacia sus trabajos de los sueños que eran collages. Tuvimos una repercusión muy grande. Incluso el Instituto Goethe nos apoyó con un poco de dinero. Nosotros somos un festival de fotografía emergente abierto a otras disciplinas. Sin embargo,  la mayoría de nuestros seguidores son practicantes de la fotografía documental. No obstante ello, tenemos la intención de ampliar esos márgenes y explorar otras disciplinas.

En ese sentido, este año inauguramos dos convocatorias que van en esa dirección. Una fue la convocatoria en homenaje al artista conceptual Oscar Boni que fue muy importante en la escena local porque practicó todas las disciplinas:  desde el video, la perfomance, la pintura, el dibujo, la fotografía. Nosotros hicimos un acercamiento a su obra y por primera vez se le hace un homenaje a un artista y no a un fotógrafo.

Y después hicimos por primera vez, una convocatoria de video experimental y  estábamos temblando porque nuestra audiencia, en general, es de fotógrafos documentales. Pero tuvimos muy buena recepción tanto en el video como en el homenaje a Bony.

Fotografía © Oscar Bony, El Triunfo de la Muerte (1998). Fotografías en blanco y negro sobre papel y vidrios baleados con pistola. Gentileza Carola Bony

¿Entonces los caminos van por la interdisciplinariedad?

La fotografía desde su nacimiento ha atravesado todas las disciplinas artísticas. Desde el dadaísmo ha estado presente en todas las vanguardias. Los pintores más convencionales han utilizado la fotografía. Todo tipo de artistas han utilizado la fotografía como materia prima o, incluso, como medio en sus obras.

Nosotros pensamos que la fotografía documental tal cual la conocemos se mantiene un poco a la defensiva de las influencias que esas disciplinas artísticas puedan tener sobre la fotografía.

Por otra parte está comprobado, y no desde ahora, que toda fotografía miente. En el sentido que es una representación de un instante elegido por el que manipula la cámara. Entonces, de alguna manera, una fotografía siempre es una manipulación.

Y nos parece que la realidad de hoy es muy compleja y creo que la revolución digital lo único que ha hecho es acelerar un proceso que se venía dando desde hace muchos años; por el cual la veracidad y el factor inicial que la fotografía tenía en sus orígenes ya es cuestionado por todo el mundo. Entonces sabemos que la única garantía de veracidad sobre lo que se está mostrando es la responsabilidad y el sentido ético del autor.

Por otra parte está comprobado, y no desde ahora, que toda fotografía miente. En el sentido que es una representación de un instante elegido por el que manipula la cámara. Entonces, de alguna manera, una fotografía siempre es una manipulación.

Pensamos que hay muchísimas obras fotográficas atravesadas por otras disciplinas que tienen un valor documental más allá de lo técnicamente correcto. Nosotros intentamos alejarnos de los puristas. Queremos experimentar para ver de qué manera podemos hablar de esta sociedad de hoy en día de una manera más acorde con los tiempos que corren. Y no tratando de reflejar una realidad que ya no existe. Uno de los más graves problemas que afronta la fotografía es la desmaterialización de la disciplina, cada vez menos tenemos un objeto. Y cada vez más tenemos una realidad virtual.

Profundizar en otras disciplinas es ingresar al mundo del arte más contemporáneo. Te pongo un ejemplo: todas las cámaras que nosotros usamos tienen una opción de video, porque no usarla para hacer documentalismo. Yo creo que el mejor arte es documental. Para mi es una manera de refrescar la disciplina, de renovar los desafíos, de explorar el lenguaje.

Y nos parece que la realidad de hoy es muy compleja y creo que la revolución digital lo único que ha hecho es acelerar un proceso que se venía dando desde hace muchos años; por el cual la veracidad y el factor inicial que la fotografía tenía en sus orígenes ya es cuestionado por todo el mundo. Entonces sabemos que la única garantía de veracidad sobre lo que se está mostrando es la responsabilidad y el sentido ético del autor.

 

Profundizar en otras disciplinas es ingresar al mundo del arte más contemporáneo. Te pongo un ejemplo: todas las cámaras que nosotros usamos tienen una opción de video, porque no usarla para hacer documentalismo. Yo creo que el mejor arte es documental. Para mi es una manera de refrescar la disciplina, de renovar los desafíos, de explorar el lenguaje.

¿Cómo ves la actualidad de la fotografía latinoamericana?

La fotografía está en franca expansión, está de moda. Hay una catarata de imágenes por todas partes. Sin embargo, en algunos lugares está sufriendo un retroceso como es el mundo de la prensa. La fotografía ya es practicada por los mismos usuarios, lo cual no deja de estar muy bien. Pero, bueno…es un esquema de negocio que no sabe muy bien por donde va a cerrar, no?. La profesión del reportero gráfico se está haciendo cada vez más de tipo editorial. Más exclusiva en el sentido que van a quedar pocos fotógrafos que puedan hacer un trabajo integral. Y va a ver una depuración necesariamente.

En sintonía con lo que dice Joan Fontcuberta en su último libro, hay que detenerse un poco y hurgar en esa fotografía que hemos realizado para recontextualizarla. Educarnos para poder apreciar lo que tiene contenido y lo que no sirve para nada. Además, por ahí nosotros perdemos el tiempo en conversaciones casi técnicas sobre si esto está manipulado; cuando, en realidad, asistimos diariamente a una enorme manipulación que efectúan todos los medios masivos de comunicación. Tenemos que abrirnos de ese pequeño corral que vivimos. Es como un ambiente endogámico donde solamente nos miramos a nosotros mismos y darnos cuenta que la fotografía es una herramienta de comunicación, conocimiento y transformación imbatible hasta el momento. Para eso hay que cuestionarse incluso desde lo político, lo ideológico cuáles son los usos que se están haciendo, en esta sociedad, con la fotografía.

En sintonía con lo que dice Joan Fontcuberta en su último libro, hay que detenerse un poco y hurgar en esa fotografía que hemos realizado para recontextualizarla. Educarnos para poder apreciar lo que tiene contenido y lo que no sirve para nada.

 

Fotografía © Nano Festival. Equipo que conformó la organización del último festival del 2016

¿Qué debates se harán durante el próximo festival entre el 16 al 20 de agosto de este año?

Tradicionalmente hacemos debates donde tratamos un tema candente como puede ser la fotografía en el mercado del arte o el valor documental de la fotografía. Este año apostamos a integrar a colectivos, grupos que están practicando la educación de la fotografía desde el punto de vista interdisciplinario. Para, de alguna manera, abrir la mente a las escuelas oficiales que siguen enseñando la fotografía como una disciplina aislada. Vamos a tener la colaboración de tres colectivos: TURMA que dirige Julieta Escardó. El otro es: Proyecto Imaginario que dirige María Elena Méndez; y el tercero: Sub. Cooperativa de Fotógrafos. Todos ellos están en planes de proyectos educativos alternativos y nos pareció muy interesante reunirlos. Y cada colectivo va a tener un día para armar una mesa debate y el día final (el domingo) vamos a realizar las conclusiones.

 


Daniel Merle

(Buenos Aires, 1954) Fotógrafo, editor fotográfico y docente. Cofundador del Nano Festival de Fotografía.

 

Fotografía de perfil de Daniel Merle

Miembro del jurado para el premio World Press Photo 2014. Cofundador del Nano Festival de Fotografía, de Buenos Aires. Ha cubierto diferentes festivales de fotografía para su blog en el diario La Nación entre los cuales PhotoEspaña, Visa Pour L’Image en Perpignan, PhotoFest en Houston, New York PhotoFEstival, Bienal de Fotografía Documental en Tucumán, Bienal de Fotografía de Lima, y Les Rencontres d’Arles.

 

Los integrantes actuales de la organización del festival sonPamela Ghisla (actual directora). Fernando de la Orden (fundador junto con Daniel Merle). Luego: Paula Lerma, Tamara Goldemberg, María Paz Germán, María Laura Menna, Evelyn Smink, Eugenia Hermida, Rodrigo Vives, Lucia Frank Langer, Agustina Badano.

 


Enlaces:

Enlace Nano FotoFest: http://www.nanofotofest.com.ar/quienes-somos/

Enlace web Daniel Merle: http://www.danielmerle.com.ar