“La fotografía siempre fue utilizada para manipular.” Eutropio Rodríguez.

Entrevista en QuitarFotos a Eutropio Rodríguez por Alberte Pereira

Recuerdo la primera vez que hablé personalmente con Eutropio Rodríguez (Santiago de Compostela, 1969), en el Café Bar El Muelle de la capital gallega. Fue corta -al menos a mi me lo pareció- pero muy intensa y enriquecedora. Sobre todo al darme cuenta de que estaba delante de alguien que sabía mucho de fotografía y que tenía una larga experiencia. Además había conocido, coincidido o asistido a cursos con muchos fotógrafos que yo admiraba, entre otros Mary Ellen Mark, Alex Webb, Gervasio Sánchez, Atoine D’Agata, Jeff Merlmestein, Susan Meiselas, Bruce Davison, García Rodero, García Alix y un largo etc. La pasión por la fotografía se palpaba en cada palabra o frase que salía de su boca.

Fue uno de los fundadores de BlankPaper en 2003 y ahora mismo está embarcado en un nuevo proyecto formativo, la recién nacida Escuela Superior de Artes Visuales, 35.ESAV de Vigo.

Hablando contigo personalmente, se palpa tu pasión por la fotografía, salta a la vista. ¿Cuándo empezaste a darte cuenta de que la fotografía formaría parte de tu vida?

No lo se exactamente. Mi padre era aficionado a la fotografía y para mi estaba siempre ahí. Recuerdo sisarle la cámara para intentar captar una imagen que imaginaba o una emoción que había pasado por mi y que quería eternizar.

Recuerdo que en el brainstorming que supuso la inmersión fotográfica del ICP hacíamos una suerte de regresión, una especie de introspección, y en ese proceso recordé un día la primera foto que había hecho con la cámara de mi padre. Fue emocionante y al llegar de vuelta a su casa cuando acabó el curso la busqué en los negativos e hice una copia. Entonces esto fue como una ventana que me explicó muchos sentimientos y comportamientos de aquel momento, casi 25 años después de que con seis hiciese aquella imagen.

Mi padre era aficionado a la fotografía y para mi estaba siempre ahí. Recuerdo sisarle la cámara para intentar captar una imagen que imaginaba o una emoción que había pasado por mi y que quería eternizar.

 

Time, The Fraga Family. (NYC, 1998) Fotografía © Eutropio Rodríguez
Time, The Fraga Family. (NYC, 1998) Fotografía © Eutropio Rodríguez

 

 

¿Realizaste estudios de fotografía en España y en el Internacional Center of Photography de Nueva York. ¿Qué diferencias has apreciado a la hora de entender la fotografía entre los dos sistemas formativos?

Abismales. No puedo decir que no me aportase la escuela de fotografía de Santiago en aquel momento, pero los estudios de fotografía en ese punto eran descorazonadores y los profesores adolecían de la motivación necesaria para motivar a nadie. Faltaba pasión en aquellas aulas y precisamente era lo que a mi me sobraba. Aprendí los fundamentos técnicos yo solo, y eso fue muy bueno para mi. Y por otro lado buscaba algo, algo que no sabía lo que era, pero algo que veía necesario en mi camino como fotógrafo. En el último curso en Santiago llegó a mis manos información de lo que era el ICP y, aunque no había internet, empecé una relación epistolar con ellos para saber más y para comprobar si algún día podría formarme allí. La cosa fue a más rápidamente, fui becado con las becas de formación en el extranjero de la diputación de A Coruña y en septiembre del 97 estaba allí.

Lo cierto es que el ICP no tenía nada que ver con nada que hubiese visto antes, ni la escuela de fotografía, ni la facultad, ni siquiera buenos talleres a los que ya había asistido. El ICP eran 24 horas, era toda tu vida allí. La enseñanza allí era muy interdisciplinar, muy de colega a colega, y sobre todo muy profesional y de trabajo muy duro. Pero aparte de todo eso lo que más me influyó fue la dimensión de “la escuela de Nueva York” a la que tuve acceso. Adquirir una disposición psicológica y una disciplina emocional a la hora de trabajar. Precisamente eso era lo que yo intuía atrás en Santiago y que aquí conseguí incorporar.

 

 

Don’t take my picture (Queens, 1998) Fotografía © Eutropio Rodríguez

 

Haces trabajos editoriales y comerciales, pero también tienes la vertiente más personal. ¿Cómo definirías tu trabajo fotográfico?

Pues algo muy curioso es que una de las críticas más rudas que siempre hacen a mi trabajo es que dicen que soy muy correcto. Me gusta contar historias mediante fotos y quizá en mi trabajo prevalece la serie incluso la secuencia como obra fotográfica, más que la foto individual. Me gusta mucho sumergirme en proyectos durante un tiempo largo, proyectos que me atrapan y me obsesionan y que transforman mi percepción del resto de la realidad, proyectos que me forman y me transforman como persona.

Estás a punto de publicar “Bestas”. ¿Qué significa para ti ver tu trabajo personal plasmado en un libro?

Para mi la obra fotográfica completa es el libro. Siempre digo que hacer fotos es como fabricar los ladrillos con los que luego vamos a levantar el muro que es el libro. Poder contar una historia articulada con imágenes es uno de los éxtasis artísticos más sublimes que puedo llegar a experimentar. Cuando comienzo un proyecto siento que el libro futuro es el que me llama, y llama a las imágenes que voy construyendo. El libro futuro me anima cuando flaqueo, me conforta en las mojaduras, me acompaña en los kilómetros, me arropa en las noches al raso, etc.

Me gusta contar historias mediante fotos y quizá en mi trabajo prevalece la serie incluso la secuencia como obra fotográfica, más que la foto individual. Me gusta mucho sumergirme en proyectos durante un tiempo largo, proyectos que me atrapan y me obsesionan y que transforman mi percepción del resto de la realidad, proyectos que me forman y me transforman como persona.

 

 

Sabucedo, Bestas (Galicia, 2010) Fotografía © Eutropio Rodríguez
Sabucedo, Bestas (Galicia, 2010) Fotografía © Eutropio Rodríguez

 

Son muchas las voces que denuncian la precaridad laboral y la poca importancia que se le da al fotoperiodista en España. Tú que has publicado en prácticamente todos los medios españoles y en algunos de los más prestigiosos extranjeros, ¿crees que en el extranjero se valora más y se tiene más respeto por el trabajo de los reporteros gráficos?

Es una perspectiva absolutamente diferente, la americana y la europea. Creo que parte del punto de vista de que en Estados Unidos la prensa es uno de los poderes del estado de derecho y aquí es una molestia. La forma de trabajar en los medios es diametralmente opuesta. En Estados Unidos se trabaja en comunión con el redactor. Tienes un anticipo del texto antes de empezar a trabajar y también se te exige que tu trabajo sea mucho más completo para luego poder dar herramientas al editor y al redactor jefe. Entiendo que en medios de más nivel se toman la fotografía como información y en este país como mera ilustración salvo honrosas excepciones de algunos compañeros que trabajan de forma muy profesional. Profesionalidad que por otro lado no interesa a los medios: más incomodidad, más exigencia para todo el mundo, más enemigos, etc.

 

Hay teorías que sostienen que ciertas imágenes que circulan y se convierten en virales en las Redes Sociales, como la de Burhan Ozbilici, ganadora del World Press Photo de este año, son utilizadas por el poder para justificar sistemas de control y recortes de libertades con el argumento de garantizar “nuestra seguridad”. Antes se decía que servían para concienciar o para cambiar la realidad. ¿Qué opinión tienes al respecto?

Este es un discurso ya muy trallado. La fotografía siempre fue utilizada para manipular. Desde la eliminación de Troski junto a Stalin hasta la teatralización de la fotografía de guerra más famosa. De un modo u otro el poder de la fotografía, y mucho más desde la guerra de Vietnam, no pasó desapercibido para las clases dirigentes. Los que lean esto y hayan trabajado en prensa saben de lo que hablo, saben de la invención de las noticias, saben de cómo la mayoría de los titulares son orquestados, saben de cómo el presidente de nuestra particular república bananera únicamente coge la pala o acaricia al niño cuando como fotógrafo te acercas a él.

La fotografía siempre fue utilizada para manipular… Los que lean esto y hayan trabajado en prensa saben de lo que hablo, saben de la invención de las noticias, saben de cómo la mayoría de los titulares son orquestados, saben de cómo el presidente de nuestra particular república bananera únicamente coge la pala o acaricia al niño cuando como fotógrafo te acercas a él.

Campo do oso, Bestas (Galicia, 2007) Fotografía © Eutropio Rodríguez

Esta es una pregunta retórica pero, ¿como crees que afectan las redes sociales a la fotografía?

Pues creo que las redes sociales y la proliferación de dispositivos fotográficos banalizan la fotografía, nos anestesian. Pero por otro lado, y esto puede parecer una contradicción, no tiene nada que ver la fotografía de las redes sociales con “la fotografía”. La fotografía exige unos ritmos, unos tiempos, una reflexión y un discurrir que la aceleración de las redes sociales no se puede permitir por su propia naturaleza. Al igual que lo que escribimos en redes o en un periódico no se puede llamar literatura, a disparar un dispositivo móvil no puede llamársele fotografía. La fotografía es otra cosa, es ajeno a la precariedad, a la premura y tiene más que ver con la reflexión, con la mirada, con la investigación de cualquier tipo.

 

 

 

¿Fuiste fundador en 2003 de BlankPaper. Ahora te embarcas en un nuevo proyecto formativo, la Escuela Superior de Artes Visuales, 35.ESAV de Vigo, donde eres el director del Máster de Fotografía de Autor y Documental. ¿Qué supone esta nueva etapa para tí y qué le dirías a los potenciales alumnos de la Escuela?

Mi otra vocación es la docencia de la fotografía. Soy docente por naturaleza, desde que empecé en la escuela de fotografía yo apuraba un poco el paso y otros compañeros me pedían luego que les enseñase procedimientos a los que todavía no habían llegado, así que para mi enseñar fotografía es algo consustancial a la práctica de esta. Por otro lado, hacía décadas que tenía guardado en el corazón poner en marcha un proyecto similar, y que suerte que Rubén de Torres me ofreció justamente poner en marcha lo que yo llevaba guardado dentro.

La Escuela Superior de Artes Visuales de Vigo, 35ESAV es una experiencia formativa interdisciplinar dentro de la fotografía. Un año en el que mis pupilos van a tocar todos los palos de la fotografía de autor más actual y en el que van a realizar un trabajo y un viaje de introspección a la fuente de sus motivaciones y de su identidad.

Curioso es que comencé el proyecto con una lista de 25 docentes entre los más destacados a mi parecer, en la fotografía tanto estatal como internacional y por el momento nadie me dijo que no.

Mi otra vocación es la docencia de la fotografía. Soy docente por naturaleza, desde que empecé en la escuela de fotografía yo apuraba un poco el paso y otros compañeros me pedían luego que les enseñase procedimientos a los que todavía no habían llegado, así que para mi enseñar fotografía es algo consustancial a la práctica de esta.

 

 

A la Orden, Almacenes Olmedo (Compostela, 2015). Fotografía © Eutropio Rodríguez
A la Orden, Almacenes Olmedo (Compostela, 2015). Fotografía © Eutropio Rodríguez

 

Y para terminar, me gustaría que digas lo que te sugieren los siguientes tres nombres relacionados con la fotografía: Gervasio Sánchez, Cristina García Rodero y James Nacthtwey.

Los tres fotógrafos que propones se encuadran todos dentro de la fotografía más clásica del siglo XX. Nos dejan los tres un gran legado de fotografía humanitaria y son referencia para mi, no puedo negar que sobre todo los dos últimos tienen mucha impronta en mi estilo, pero si debo ser honesto creo que sus discursos estéticos están superados hoy en día. Fueron los tres mis maestros en varias ocasiones y tanto con Cristina como con Jim mantengo todavía el contacto. Es de todos sabido que Nachtwey es el más grande fotógrafo de conflicto del mundo y “su disciplina del encuadre” fue referencia para hordas de fotógrafos de todo el planeta, así como su compromiso intachable con las injusticias más descarnadas del mundo.

 

 

La cocina de los Macías, (Cádiz, 2014) Fotografía © Eutropio Rodríguez
La cocina de los Macías, (Cádiz, 2014) Fotografía © Eutropio Rodríguez

Eutropio Rodríguez 

Graduado en Fotografía Documental por el International Center of Photography de Nueva York y Licenciado en Historia del Arte por la Universidade de Santiago de Compostela, Eutropio Rodríguez combina su trabajo de fotógrafo comercial y editorial con proyectos documentales personales, de los que uno de ellos, “Bestas” está a punto de culminar con la publicación de un libro.

Eutropio fue premiado en diversos certámenes tales como el Premio Ksado de la Diputación de A Coruña y el Premio Caja España. Sus trabajos han sido publicados en medios como The New York Times y Rolling Stone Magazine-New York, así como en las revistas Time y Life. Su obra está presente en diversas colecciones: URJC, International Center of Photograpy, Caja España, etc. Expuso en salas de arte de la Igrexa da Universidade de Santiago de Compostela, Palacio de los Gobernadores San Roque-Cádiz, West Chelsea Building of Arts-Nova York, MACUF-A Coruña, Concello de Ourense-Outono Fotográfico, EFTI-Madrid, etc.

Fotografía de Perfil de Eutropio Rodríguez.

Como docente de fotografía impartió clase en el International Center of Photography de Nueva York en los años 2000 y 2001 y en la School for Social Research también de Nueva York en 1998. También es profesor de fotografía en el Museo Gas Natural-Fenosa-A Coruña, Centro de Arte Aire-Santiago y en el Espacio Neutro de Vigo, y desde 2015 forma parte del equipo docente e investigador de la Unidade de Talento e Altas Capacidades de la Facultad de Psicología de la Universidad de Santiago de Compostela y es Coordinador del Máster de Fotografía Documental y de Autor en la 35.ESAV de Vigo.

 

 

 


Enlaces:

35.ESAV http://35esav.com

The Fraga Family: https://thefragafamily.wordpress.com