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“El talento no es ni mucho menos lo más significativo; lo importante son el sudor y las ideas” Cesc Giralt

Entrevista en QuitarFotos a Cesc Giralt por Marcelo Caballero.

En esta ocasión hablamos con Cesc Giralt, de quien destacamos una frase fundamental en su discurso: “El talento no es ni mucho menos lo más significativo; lo importante son el sudor y las ideas”.

¿Desde los tiempos que conformábamos Calle 35, siempre me sorprendiste por tu forma de trabajar las bodas. Sé que fuiste uno de los primeros fotógrafos españoles en realizar fotografía de calle en bodas y generaste una tendencia importante aportando naturalidad, expresividad y contenido documental a un género bastante “acartonado” debido a los requerimientos formales de las recién casados. ¿Cómo conseguiste que ese cambio de composición más documental fuera aceptado?

Más que conseguir que fuera aceptado, creo que era algo que, hacía tiempo, los novios deseaban que existiera. Yo empecé fuerte en 2011. Y fue crear una web Cesc Giralt, o más bien varias (llegué a tener 5, de las que mantengo “sólo” 3), poner un precio asequible y variable, y hacer 39 bodas ese mismo año. Una verdadera locura que tuve claro que no repetiría. Aunque lo que aprendí ese año no tiene precio. ¡Yo que nunca había sido invitado a una boda! Y a día de hoy ya he ido a unas 150 bodas, a pesar del parón de 2017 del que luego quizá hablaremos.

 

 

Fotografía de Perfil Cesc Giralt

Siempre me gustó de tu composición, esas escenas donde la gente hace cosas inverosímiles, casi absurdas y surrealistas en los espacios públicos. Te aseguro que tus imágenes me hicieron reflexionar y mucho sobre la condición humana. Cuéntame un poco qué piensas de todo ello y cómo abordas ese tipo de instantáneas.

La verdad es que empecé a fotografiar esas escenas sin interesarme realmente el aspecto fotográfico: la fotografía era sólo un medio para captar esos momentos surrealistas que hay en casi cada esquina si miras con ojos surrealistas… ¡Ja, ja!

Aspectos como la luz o la profundidad de campo no me interesaban ni sabía cómo controlarlas: la escena (en general encuadres donde aparecía una sola persona) lo era todo para mí. Eran finales de 2008 y yo hacía un año o menos que hacía fotos.

Durante dos o tres años fui a todas partes con la cámara. Hasta al supermercado. Hacía fotos en todos lados: en terrazas tomando algo, en comidas con la familia, en el tren, desde el coche, y siempre que andaba por la calle. Luego las subía corriendo a Flickr para tener “likes”: el ego era un aspecto muy importante del proceso. De eso no me daba cuenta entonces.

¿Cómo las afrontaba? Con miedo, en TV (prioridad a la velocidad) y autofocus. Parece el título de una novela: “Con miedo, en TV y autofocus”. Y usaba el 24-105 f.4.

Hacía fotos en todos lados: en terrazas tomando algo, en comidas con la familia, en el tren, desde el coche, y siempre que andaba por la calle. Luego las subía corriendo a Flickr para tener “likes”: el ego era un aspecto muy importante del proceso. De eso no me daba cuenta entonces.

Con los años, y sobretodo después de mi experiencia de 6 semanas en Tokio, haciendo 4 o 6 horas de fotos todos los días, perdí el miedo, además de adquirir técnicas fotográficas específicas para cada escena. Aquí ya disparaba con un 35mm f.2., exponiendo en manual y con enfoque manual. Algunas técnicas de calle las uso ahora en las bodas, disparando sin mirar por el visor, aunque esté delante, a un metro, de las personas que fotografío.

Sin embargo, fue justo allí, en Japón, donde me di cuenta que la fotografía de calle ya no me llenaba.

 

 

Fotografía © Cesc Giralt. Campo de refugiados sirios. Idomeni, Grecia 2015. “Macedonia construyó una valla de alambres para evitar el paso de los refugiados”.
Fotografía © Cesc Giralt. Campo de refugiados sirios. Idomeni, Grecia 2015. “Macedonia construyó una valla de alambres para evitar el paso de los refugiados”.

 

 

Por eso, en invierno de 2015, durante la “Crisis de los refugiados” sirios, realicé un reportaje de las vallas que, en algunas fronteras, trataban de impedir el paso de los refugiados hacia la Unión Europea.

En tres viajes fotografié las vallas entre Grecia y Turquía, Bulgaria y Turquía, Hungría con Serbia y con Croacia, Eslovenia con Croacia, Austria con Eslovenia, y Macedonia con Grecia.


¿Has recibido alguna influencia o inspiración de algún fotógrafo para llegar a consolidar este tipo de fotografía?

Sobre influencias, al principio no conocía a ningún fotógrafo, sólo a Xavier Miserachs y su Barcelona en Blanco y Negro, que estaba en casa mis padres y me encantaba ya desde niño.

Y de los fotógrafos que fui conociendo luego, casi nadie me gustaba, la verdad; hasta llegar a Elliott Erwitt y Eugene Smith. Cuando descubrí a Matt Stuart también aluciné; sin embargo, ahora me interesa muy poco. Después también me emocionó Alex Webb, hasta que fui a un workshop suyo en Nueva York y me di cuenta de que el talento no es ni mucho menos lo más significativo para llevar a cabo una obra fotográfica; lo importante son el sudor y las ideas.

Después también me emocionó Alex Webb, hasta que fui a un workshop suyo en Nueva York y me di cuenta de que el talento no es ni mucho menos lo más significativo para llevar a cabo una obra fotográfica; lo importante son el sudor y las ideas.

 

Me gustaría que elijas 3 fotografías favoritas de tu trabajo y me cuentes un poco los entretelones de esas imágenes y porqué te gustan tanto.

 

Fotografía © Cesc Giralt. Varanasi 2015

Tomé esta foto en Varanasi. Desde el momento que saqué la cabeza por el gath, supe que la escena era potencialmente una maravilla: sólo faltaba que el hombre saltara al río. Recuerdo que le dije al fotógrafo César Romm, que estaba junto a mí, algo como: “Virgen María, haz que salte”. Y saltó en el mejor sitio posible (fotográficamente hablando).

Aparte, esta imagen me hace especial ilusión porque con ella gané un premio POYi en 2016: Award of Excellence, Feature Picture, News Division, Pictures of the Year International (POYi).

 

 

Fotografía © Cesc Giralt, Fátima 2013
Fotografía © Cesc Giralt, Fátima 2013

 

 

Esta foto está tomada en el Santuario de Fátima, Portugal. Fui allí por primera vez hacia 2013, y quedé tan alucinado que decidí hacer un reportaje sobre el sitio. Viajé al Santuario seis veces. Esta foto es de enero. El lugar estaba bastante vacío, así que conseguí esta foto, que no tiene nada que ver con las fotos de multitudes de los días de celebración. Además, esta foto me parece una buena metáfora de lo que representa Fátima y las apariciones: el ser humano en búsqueda de sentido.

 

 

Fotografía © Cesc Giralt, Nueva York 2015
Fotografía © Cesc Giralt, Nueva York 2015

 

Esta foto la hice en Nueva York , durante un workshop de Alex Webb. Se aleja mucho del tipo de fotos irónicas que hacía durante los primeros años, de escenas concretas, para ir hacia una foto más estética, un pelo más misteriosa, menos obvia.

Como buen fotógrafo urbano, has realizado excelentes trabajos en grandes ciudades como Barcelona, Nueva York, y, en especial, Tokyo que te ha parecido “el lugar más fácil del mundo para hacer fotografía de calle” donde realizaste 32.500 fotos en 42 días. En ese contexto, me gustaría que me comentes los pormenores de los 10 días (y las 10.000 imágenes) que dedicaste al Hanami.

Antes de irme para Tokio, había leído sobre el Hanami y había visto algunas fotos. No me pareció nada del otro mundo; hasta que leí un post sobre los “salary man” (así se llama en Japón a los trabajadores que llevan traje y corbata) que por la mañana van a los parques a guardar los mejores sitios para contemplar las flores. Y esperan sentados en grandes plásticos azules o verdes a que lleguen sus compañeros después del trabajo.

Para hacer las fotos de los picnics, pensé en algo diferente; sobretodo, para evitar el increíble ruido visual que intuía que debía haber en los hanami. La solución fue tomar las fotos desde arriba, desde el punto de vista de los cerezos que a los japoneses les gusta tanto contemplar.

 

 

Fotografía © Cesc Giralt, Salary Man. Parque Ueno, Tokio 2015
Fotografía © Cesc Giralt, Salary Man. Parque Ueno, Tokio 2015

 

 

Pero quizá lo más interesante para mí es que muestra cómo son los japoneses en su gran mayoría: gente alegre, sociable, que disfruta juntándose con la familia, los amigos o los compañeros de trabajo. En cambio, en muchos de los trabajos fotográficos que yo tenía en mente sobre Tokio (excepto el de William Klein); sólo mostraban la parte perversa, erótica, oscura, criminal, solitaria, etílica… Todo eso está claro que existe. Por lo que yo vi y viví durante un mes y medio en Tokyo tiene poco o nada que ver con todo eso.

Hace un tiempo atrás, decidiste dejar la fotografía, por lo menos la profesional y te marchaste a realizar “un viaje iniciático” por varios países asiáticos. ¿qué ocurrió para tomar esa decisión tan drástica?

Lo que ocurrió, y aún está ocurriendo, es que descubrí que el mundo es más mágico de lo que parece, ¡ja, ja! Pero los detalles los voy a contar probablemente en un libro que quizá se titule “Diario de un iluminado”… Con eso te lo digo todo.

Pero enseguida que retorné del viaje, me volví a poner a trabajar de fotógrafo, y justo hoy que escribo esto, he vuelto a sentir un impulso de tirar para adelante proyectos fotográficos. Eso sí, no desde el ego, como había hecho hasta ahora. Sino desde la necesidad de compartir una cierta visión de la realidad, explicar una verdad sobre este pequeño mundo en que nos pensamos que todo es muy importante; cuando yo creo más bien que nada importa o no importa en sí mismo: sólo nosotros le damos valor. Y así como se lo damos, también podemos quitárselo.

¿Estás trabajando en algún proyecto en especial ahora mismo?

Ahora mismo no, pero el proyecto que te comento, Mary Was Here, sobre lugares de peregrinación donde apareció la Virgen María, me vuelve a “llamar”. Algo que hace un año te habría dicho que era imposible. Lo llevé a cabo entre 2013 y 2016, y estuve fotografiando en Fátima (Portugal), Lourdes (Francia), Velankani (India) y México DF.

 

 

Fotografía © Cesc Giralt. Fátima, del proyecto Mary Was Here.
Fotografía © Cesc Giralt. Fátima, del proyecto Mary Was Here.

 

Pero enseguida que retorné del viaje, me volví a poner a trabajar de fotógrafo, y justo hoy que escribo esto, he vuelto a sentir un impulso de tirar para adelante proyectos fotográficos. Eso sí, no desde el ego, como había hecho hasta ahora. Sino desde la necesidad de compartir una cierta visión de la realidad, explicar una verdad sobre este pequeño mundo en que nos pensamos que todo es muy importante; cuando yo creo más bien que nada importa o no importa en sí mismo: sólo nosotros le damos valor. Y así como se lo damos, también podemos quitárselo.

 

Y aunque yo siempre fui ateo y renegaba de “lo esencial que nunca es visible para los ojos”, y veía a los peregrinos con una mezcla de compasión y menosprecio. Ahora me doy cuenta que ellos buscan lo mismo que uno mismo. Buscan un sentido al hecho de estar en medio de este casi vacío que es el universo, encima de una pequeña roca que da vueltas sin parar alrededor de una bola de fuego. Y que en realidad, al fotografiarlos no estaba más que llevando a cabo un autorretrato: el mío en particular y el de cualquier humano en busca de sentido.

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