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Cuando el error fotográfico es mejor que el acierto.

Reflexiones en QuitarFotos por Alberte A. Pereira

Cuando hablamos de error fotográfico, por norma general nos referimos al hecho de que, bien por llevar ajustes inapropiados en la cámara o bien por un fallo propio del fotógrafo, el resultado de la fotografía no fuera el deseado inicialmente. Lo cual no quiere decir que el resultado sea “malo”.

José Manuel Navia, en un taller al que asistí, decía que no usaba objetivos con autoenfoque en su cámara digital, el enfocaba siempre en manual. Y argumentaba que lo hacía así, entre otras cosas, porque no quería perderse la oportunidad de que el “error” fuera mejor que el acierto. Y realmente, a veces es así. De alguna manera a todos nos ha pasado que fotos “erróneas” son visualmente potentes.

 

Fotografía © Alberte A. Pereira · "Cuando el error fotográfico es mejor que el acierto"
Fotografía © Alberte A. Pereira


Pero no siempre tiene porqué ser así. A veces ese “error” es buscado por el fotógrafo -quizás ya no deberíamos hablar de error- pues hay una intención de quitar la foto con un evidente desenfoque, trepidada, subexpuesta o sobrexpuesta. De estos “errores” intencionados habla Andrea Ancira García en un ensayo bajo el título “El error fotográfico como indicio: explorando la relación entre la fotografía y la experiencia de la ciudad en Daily Pilgrims de Virgilio Ferreira”. Ensayo al que ya hice referencia en una entrada anterior, en la que precisamente hablaba del libro “Daily Pilgrims” del fotógrafo portugués.

Y argumentaba que lo hacía así, entre otras cosas, porque no quería perderse la oportunidad de que el “error” fuera mejor que el acierto. Y realmente, a veces es así. De alguna manera a todos nos ha pasado que fotos “erróneas” son visualmente potentes.

 

Fotografía © Jacques Henri Lartigue · "Cuando el error fotográfico es mejor que el acierto"
Fotografía © Jacques Henri Lartigue

 

Lo cierto es que, tanto si hay intencionalidad como si no, el resultado es visualmente potente en los dos casos y esto es lo verdaderamente importante. Siempre habrá quien le de más valor si el fotógrafo es el que busca ese resultado previamente. “Pero errar también significa arriesgarse a cometer errores. Errar es la forma en la que vagabundea la serendipidad (…) consiste en estar dispuesto a acoger los accidentes como tantos otros pequeños milagros profanos, como verdaderas epifanías fotográficas”. Clement Chèroux, en Breve historia del error fotográfico”.

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